viernes, 8 de febrero de 2013

Dulce sorpresa para mi.

No se cuando sucedió pero lo que si se es que desde pequeña tengo una fascinación por la cocina, el aroma, las especies, meter las manos en las semillas, amasar la masa, crear cosas nuevas, inventando recetas, adornar los platos, nada mas grato que compartir tus recetas favoritas y degustarlas con tu familia y amigos.

El primer recetario que recuerdo es uno de mis favoritos y se llama "Dulces Sorpresas" editado por Nestlé, al parecer yo era muy pequeña cuando se lo regalaron a mamá, cuenta la historia que mi tía Amparo trabajaba en las oficinas como secretaría si no mal recuerdo y fue ahí que esa reliquia familiar o al menos para mi llego a casa.


Esté libro  me dejo muchas enseñanzas aparte de sus recetas, su glosario detallaba cada paso, temperaturas, medidas y tips, pero lo mejor era cocinar con mis papás, de ellos aprendí su sazón y saber que cada quien le pone su toque especial, si bien los secretos de cocina se pasan de generación a generación, hoy en día las cosas han cambiado con tanta información, pero el compartir una receta, prepararla y saber que le has puesto tu toque, sobre todo cuando lo preparas con amor, creo que ese es el ingrediente principal.

Como no recordar a mi madre rallando la cascara de naranja para integrarla a ese pastel de cumpleaños que solía prepararnos, sus famosos moldes de corazón que como los extraño, su comal que aun está en casa pese a los años, ahí asábamos cebolla, jitomate, chiles, ajos, para hacer una rica salsa o los deliciosos hotcackes de figuritas formando letras con las iniciales de nuestros nombres.

Papá también es un gran cocinero disfrutaba mucho verlo cocinar y preparar junto con el cóctel de camarones, lo mejor era revolver todo con la mano y si, yo peleaba por sus dedos para chuparlos, al fin uno niño, recuerdo su pulpo en su tinta que bien le quedaba y ni que decir de su bacalao.


No cabe duda que la cocina es un mundo donde uno comparte con quién ama y estima, se puede crear, innovar,  explorar, conocer las historias de tus abuelos, padres, amigos, cuantas cosas no se cuentan en la cocina, cuantas charlas y anécdotas, como la que contaba mi bisabuela  Bulmara, de su niñes al recordar a su madre  poníendo la miel en lo alto de la cocina donde no pudiera alcanzarla, ella, al ser tan pequeña levantaba un largo palo para lograr hacer un orificio a la miel para alcanzarla hasta que escurría y así prepararse para abrír la boca para que ese manjar que era un dulce para ella, tocara su lengua y difrutara de su sabor y de la travesuras que me contaba, mujer  fuerte de 107 años, que aun tengo la fortuna de contar con su prescencia hoy en día, indígena Huichola de los Atlos de Jalisco, de ella aprendí que nunca debe faltar la sal, el arroz y los frijoles en casa, te sacaran de apuros y puedes hacer una gran variedad de guisos, ya sea para solos o cuando caigan visitas inesperadas.

Mi abuelo Rubén con sus frijoles con chile o mi abuela Lucha con sus tortas de papa, sus huanzontles, en su casa, nunca faltaba la comida y siempre bendiciendo para que alcanzara para todo aquel que llegaba a visitarla.

Si, el mundo de la cocina se abrió desde pequeña a mi y eso es algo que agradezco a la vida y es por eso que quiero compartirles este blogger al cual llame "Placeres al Paladar". aquí pretendo compartirles recetas que he preparado, otras no y algunas que estoy por explorar pues me gusta cocinar..

Compartiré con ustedes algo de mi mundo, mis intereses, alguna cosa ingeniosa que me encuentre en la red  o quizá alguna experiencia de vida en la cocina de mis árbol genealógico, recomendarles algún programa de cocina o porque no una película.

Al final la dulce sorpresa fue para mi.
Eunice Mtz.






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